jueves, 20 de octubre de 2011

La abierta relación abierta


Esta mañana, cuando salía de mi edificio bien temprano para dirigirme a la universidad, paré por un segundo, a pesar de que ya iba tarde, para comprarme mis habituales empanadas de queso matutinas. Mientras hacía la cola de las empanadas coincidí con mis amigos Álvaro y Daniel y conversamos por unos minutos sobre lo difícil que es para hombres como yo el ir a trabajar tan temprano. Álvaro y Daniel son encantadores: educados, agradables, inteligentes, capacitados para entender mis ironías. Viven juntos desde hace 9 años, lo cual es una excelente cifra para una pareja homosexual. Cuando me iba, empanadas en mano, mientras les decía adiós y pensaba si algún día yo podría durar tanto con alguien y cuál sería la clave para poder lograrlo, recordé un pequeñito detalle de la relación de mis amigos que se me había escapado hasta ese momento: tienen una relación abierta.

Llevar una relación abierta en el mundo gay es como tomar anabólicos en el deporte. Si dos homosexuales duran más de tres años es que están dopados. Nadie dura tanto. Nadie. Ni siquiera esas personas en las que usted está pensando ahora y que tiene como modelo ideal de relación. En el mundo hetero no es tan común (ellos prefieren los clásicos tarros), pero entre los gays, siempre a la cabeza de todo lo que tenga que ver con perversión, es mucho (muchísimo) más común. Así y todo, esta práctica es cada vez más frecuente entre nuestros jóvenes heterosexuales. Como no estoy muy seguro de mis sentimientos por este tipo de relación, decidí escribir al respecto para descubrirlos.

Cual sociólogo, quise primero conocer la opinión al respecto de todas las personas con las que me tropecé en el día, para descubrir que en un tema como este todo el mundo tiene algo que decir. Aunque hubo muchas opiniones, el consenso general pareció ser que, si bien no criticaban a nadie, pocos se sentían capacitados para una relación de este tipo. Esto es normal debido a nuestro carácter latino y posesivo. Sin embargo, la relación abierta está ahí y parece funcionar para muchos de los que la practican.

Pero, ¿qué es una relación abierta? Pues bien, es cuando ambos miembros de la pareja deciden consensualmente tener relaciones sexuales (e incluso de otro tipo) con otras personas. No trataré en esta ocasión temas como la infidelidad o las orgías (preparo posts de cada uno de ellos), sino que me limitaré solamente a abordar desde mi punto de vista la relación abierta, aquella en la que ambos, después de algún tiempo de relación “tradicional”, deciden dar este moderno paso. Debemos tener cuidado a la hora de definir, hay ocasiones en que una pareja se engaña tanto y a la vista de todos que pensamos erróneamente que tienen una relación abierta, pero al preguntársele, ellos te dirán algo como que “son exclusivos”. No se trata de ellos. Eso sí, hay diferentes tipos de relaciones abiertas y sus reglas varían. En ocasiones no se habla de lo que se hace fuera del hogar, en otras se dan numerosos y morbosos detalles, en otras comparten a la misma persona. Pero en todos los casos siempre hubo una decisión mutua a priori de que esta sería el tipo de relación que llevarían.

La relación abierta es algo así como tenerlo todo. Puedes tener a alguien que te cuide, te quiera, te entienda y te haga compañía por un lado, y al resto del mundo para tener sexo por el otro. Visto de esa forma, pocos podrían rebatir las virtudes de tal tipo de relación. Además, al poder liberar tensiones con los demás, siempre podrás ver a tu novio como alguien bueno y no necesitarás cogerla con él cuando te sientas mal. Pero somos demasiado latinos para aceptarlo tan fácil.

De esta forma, la práctica no siempre es tan idílica. ¿De veras no te da nada que alguien se lleve a tu novio delante de ti? ¿De veras? ¿Nada de celos? ¿Nada de baja autoestima cuando se va con un tipo que está súper bueno y al regresar le preguntas cómo le fue y te dice: “No te preocupes, fue solo buen sexo”? Yo soy demasiado involucionado para si quiera creer que tanta modernidad es posible. Aprovecho para aclarar que en el mundo moderno la gente tampoco es tan avanzada como podemos pensar en un inicio. Quizás sean un tanto más fríos, pero llenos de complejos igual que nosotros.

Uno de mis “amiguitos” mantenía una relación abierta cuando estaba conmigo, por lo cual me sorprendió cuando me dijo una vez que su pareja no sabía nada de lo nuestro. Yo, intrigado, le pregunté la causa y me dijo que este podría sentirse mal si supiera que mantenía una relación fija. Le estaba siendo infiel a una relación abierta. Demasiado trasgresor para mi gusto. Hay otros que se enrolan en disputas pasivas, pero brutales, para ver cuál de los dos se acuesta con más gente, y aunque a veces no les guste ni siquiera la persona, lo hacen para mantener su posición en el marcador. A veces otros, obviamente incapaces de mantener una relación de este tipo a pesar de estar de acuerdo en un principio, terminan poniendo malas caras, dando gritos o incluso tirando cosas, un día en que la pareja regresa de efectuar una de sus “exploraciones” fuera del hogar.

Pero asumamos que todo esto no pasa y que las personas no se dejan llevar por celos, problemas de autoestima o sentido de competitividad cuando deciden encaminarse en el sendero de la relación abierta. Así y todo hay otro problema, que creo que es el fundamental. Considero que hay un facilismo demasiado obvio en este tipo de relación. Demasiado. Siento ser radical, pero es así cómo lo veo. En la mayoría de los casos creo que se trata más que nada de tener sexo con alguien nuevo sin perder nada de lo que se tiene en la casa. La única diferencia con la infidelidad es que es algo que se dice, aliviando así además sus conciencias. Lo dicho: sexo con gente nueva de una parte, mantener la pareja del otro y además la conciencia tranquila. Demasiado fácil.

La relación abierta se abre tanto que llega a ser otro tipo de relación. Una similar a la amistad, a la hermandad, a la complicidad. Pero no a una relación de pareja. Por la apertura que crea este tipo de relación se escapan lamentablemente cosas inherentes a la relación conyugal. Por supuesto que se quieren, pero es como querer a un amigo. Uno por el que sientes afecto, pero que no te molesta que se acueste con los demás. Por supuesto que exagero un poco, no es tan así, pero sigue siendo una solución demasiado fácil. Para mí un novio es alguien que conozco, me cambia el mundo, nos queremos, nos gritamos, nos molesta nuestro pasado, nos aburrimos uno del otro, nos dejamos e intentamos superarnos mutuamente con lágrimas y gritos en el proceso. Sí, así soy de involucionado.

Escribo todo esto, y a pesar de que estoy convencido de mis ideas, me cuesta asociarlas así y todo con Álvaro y Daniel. Y es que ninguna relación es pura estadística fría. Solo intentaba generalizar un poco para poder entender este fenómeno. Si me preguntan, no creo que haya nada malo en la relación abierta. Son dos personas que se quieren, después de todo. Incluso puede que en muchos casos se amen. Y eso está bien. Lo que sí me molesta es que se vea como una fase desarrollada de la relación. Que se considere que la pareja “tradicional” es un error solo porque en la abierta todo es más fácil. Me incomoda además que tenga que ser la única opción práctica si quieres sobrevivir en el mundo de la pareja actual.

Pero no tengo nada en contra de ella. La relación abierta es mucho más honesta que otras en las que la mentira es el elemento fundamental. Une a seres que decidieron modificar su tipo de relación para poder estar siempre juntos ya que se cayeron bien, se quieren, y no desean renunciar uno al otro. Es, de alguna forma, un “hasta que la muerte nos separe”. Pero nunca será para mí: yo necesito algo mucho más intenso y complejo, más difícil y real. Así soy de involucionado. Lástima, seguiré solo en la cola de las empanadas.

7 comentarios:

Alex dijo...

Recuerdo ahora esta frase de Lezama: 'El amor amor homosexual no es monogamico, por naturaleza tiende a la dispersion, a los amores multiples, incluso a la promiscuidad'.

Anónimo dijo...

Creo que la mayoría es tan "involucionada" como nosotros. Yo también estoy a la espera de ese amor intenso y difícil, aunque ya me está costando aceptar que no existe el "para siempre" y que el "amor de mi vida" siempre será el último que llega.

Santiago Torres Destéffanis dijo...

No me imagino en una situación así, salvo que --aún admitiendo el status-- no me enterara de las conquistas de mi pareja.

Conozco una pareja así y hace casi 20 años que están juntos. Probablemente sea el modo de que una pareja gay sobreviva tanto tiempo.

Eso sí: no me parece un estadio superior de nada. Es una modalidad diferente, pero no superior.

pata tiesa dijo...

TE equivocas..tengo un hermano homosexual y lleva 42 años con su pareja. Cuando encuentres tu hombre ideal, cambiaras de opinion. Mientras tanto sigue tu vida como la llevas y disfruta tu libertad. Te admiro tus letras. Soy una mujer de 71 años, he vivido lo suficiente para conocer el carisma de alguien y tu eres tan diafano que da gusto seguirte.

CarAlb dijo...

Creo que yo también soy un involucionado, Ja.
Saludos, soy un joven estudiante mexicano, es la primera vez que leo tu blog y me ha agradado mucho esta entrada. Honesta, entretenida. Da gusto encontrar cosas de esta calidad en internet. Creo que has ganado un lector habitual. :) aprovecho para invitarte a leer mi blog, donde podrás encontrar recomendaciones de películas, libros, cuentos mios y de otros autores y reportajes. Ojalá te agrade.
Saludos!

CarAlb dijo...

Aqui está mi blog, no se pegó en el comentario anterior. Saludos!

http://elreflejoylasombra.blogspot.mx/

lucas german dijo...

Coincido en todo lo que pusiste, especialmente en: "Lo que sí me molesta es que se vea como una fase desarrollada de la relación. Que se considere que la pareja “tradicional” es un error solo porque en la abierta todo es más fácil". Creo que la relación abierta es una amistad un poco mas estrecha e lo normal, pero una amistad, es un querer todo sin tener la madurez y la fuerza para renunciar a algo.


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