miércoles, 6 de julio de 2011

Up in the air


Estoy sentadito como un niño aplicado en el avión que me conducirá a mi primer destino internacional: Toronto. Escribo con bolígrafo porque no tengo laptop (quizás deba solucionar eso en Canadá, je, je); pero no importa: escribo rápido e intento que las ideas no se me escapen de la cabeza. Recapitulemos lo que ha pasado hasta el momento.

El día comenzó con un poco de lógico estrés, aunque no tanto como podría imaginarse. El aguerrido colectivo integrado por Ray e Isel, sustituyendo a mi familia paterna que se encuentra en un hotel cinco estrellas en Varadero (¿?), me recogieron en casa donde me había pasado toda la mañana abriendo y cerrando la maleta, poniéndole sellos a los tabacos y todo ese tipo de cosas tercermundistas. La despedida fue rápida para que mama no llore (mama es mi tía) y Malgorszata (la gata) no se altere. Me da cosa la despedida pero lo hago rápido para que no lloren (o para no llorar, nunca se sabe).

El taxi pasa por casa de la entusiasta Hirochy, quien está ubicada en la posición coordinada con antelación. El trío de acompañantes tiene unas ganas de vivir y una risa que dan ganas de matarlos a uno después del otro. Yo, por mi parte, estoy histérico. Ya en el aeropuerto decido gastarme 20 CUC en tonterías (yo que no tengo un centavo). Todos aportan ideas ridículas; deben ser los nervios. Insisten en que compre pulloveres de negros tocando tambores, tarjetas del malecón y hay hasta quien sugiere que me envuelva en una bandera cubana para mi llegada a Canadá. Ese alguien obviamente quiere que me devuelvan una vez que ponga un pie en Toronto.

Cuando me doy cuenta tengo una banderita cubana sostenida por tres absorbentes en mi mano. Es lo más que cedo. Me compro 48 postales, una para cada miembro del Fórum al que voy. Por cierto, ¿qué le doy a los organizadores? Ellos fueron los que me invitaron, después de todo. Ay, les doy un tabaco a cada uno.

El momento se acerca. Estoy convencido de que en cualquier momento me voy a despertar o que me van a virar el pasaje para atrás. La muchacha de Cubana no ayuda y me dice que no estoy en la lista. Hirochy se pone blanca (Hiro es de color ébano) y yo me pongo azul. De pronto, yo mismo me doy cuenta que no viajo por Cubana. Anormal. Corremos con risitas nerviosas de esas de “pinga, qué susto” para Air Canada. Nos vuelve el alma al cuerpo y empezamos a hacer chistes. Ray e Isel están en la cafetería comiéndose mis 20 CUC desenfadadamente. En Air Canada todo sale bien e Hirochy, de nuevo de color negro, pega calcomanías en mi maleta y da consejos de última hora que ha aprendido de los numerosos viajes de sus padres.

Saying goodbye time. Oh, esto es duro. Hay gente llorando, pero lo fingen bastante bien con chistes y esas cosas. Hirochy empieza a decir cosas incoherentes sobre otra cola en otro lado: Hirochy está histérica. Isel me aguanta las cosas y cuando nos damos cuenta yo llevo su cartera y ella mi maleta: Isel está histérica. Ray está más serio y hay algo que brilla detrás de sus gafas: Ray está histérico. Yo, cual padre que debe abandonar a sus hijos, les doy un último consejo de que, durante mi ausencia, a ninguno se le ocurra sufrir por nadie. Ellos lo prometen y me dan los típicos consejos de come mucho, tira muchas fotos y usa condón.

La de inmigración no me deja tirar fotos, pero no me trata mal. Yo intento poner la misma cara que tengo en el pasaporte para que no haya dudas de que esa visa me la dieron a mí. El trío maravilla tira fotos con sus celulares y yo poso como si fuese un corredor de maratón que llega finalmente a la meta. La de inmigración me mira como diciendo: “primerizo”. La puerta se abre, entra la luz, ellos levantan los brazos en señal de victoria, yo hago las últimas muecas y entro: vivan mis amigos.



Hora de quitarse la ropa. Me quito mis cosas y rezo en secreto para que no me quiten los tabacos. Yo soy pobre, señores. Pasan las cosas y yo pito: un hombre grande (y lindo) me dice: “Señor, por favor”, haciéndome seña para que me aproxime. Me pasa la cosa que pita y yo empiezo a pitar como si fuese Pablo Escobar. Pongo cara de traficante que no sabía que lo era. Él me dice que debí haberme quitado el reloj, y yo, aliviado, pongo mirada de culpable que admite su crimen. Me trata seco pero sé que le caigo bien (uno siente esas cosas).

¡El Duty Free! Tres llamadas perdidas para Ray, Hirochy e Isel y tres llamadas perdidas de Ray, Hirochy e Isel para mí. Somos unos perdidos. Tres minutos después hacen la llamada de mi avión. Me voy a la puerta indicada, la muchacha rompe el billete casi sin mirarlo, y entro al túnel. OMG, I’m doing this! Tres vueltas después y un saludo del piloto y ya estoy en el avión. En realidad yo monté en avión una vez, pero fue en 1997 y para ir a la Isla de la Juventud. A pesar de que fue una maravillosa experiencia, no tiene nada que ver con esto. Esto de ahora es nuevo todo.

Y ahora empiezo a bloguear en tiempo real. ¡Qué emoción! Tengo que hacerlo más a menudo. Son las 12:25 del mediodía.

El avión es estrechito, pensé que sería más grande. Pero es lindo. Estoy en el 15A. Hay un hombre al lado, ¡pero la ventanilla es mía! Cool! El hombre se resuelve otro asiento (parece que él también quiere una ventanilla). Mejor, me voy solito.

Llamada de Ray. “Estoy en el avión”, le susurro. Y se oyen los gritos de los tres por el otro lado. “¡Vaya, vaya!”. Todo el avión los oye. Yo me río y me emociono. Las aeromozas son lindas. El sobrecargo no tiene nombre. Un chino. Las aeromozas son de habla francesa, eso se les nota aunque hablen bien el inglés. Cuelgo y finjo que sé para qué es cada botón. Mentira, no sé nada. Pero no creo que sea tan difícil.

El avión empieza a caminar y yo me emociono. Quince minutos después el avión sigue caminando, pero yo sigo emocionado. Ya casi me lo estoy creyendo. El avión da la vuelta, empieza a ganar velocidad…y puf: Up in the air! ¡Sufre, George Clooney!

¡Estoy volando! ¡Ahhhhh! ¡Qué linda la Habana! Linda, linda. La bahía es igualita a la del mapa. Y yo que, aunque amo los mapas, siempre he sido algo escéptico en cuanto a su credibilidad. ¡Una casa con piscina en el techo! ¿De quién es esa casa, tú? ¡El Tritón y el Neptuno! ¡Qué emoción! ¡Qué linda la Habana!

¿Y esta playa? ¿Guanabo? No puede ser, yo voy para el otro lado. Bueno, el piloto sabrá.

El mar. Wow. ¡Qué lindo el mar! Las nubes. ¡Qué lindas las nubes! Dicen que no se puede tirar fotos pero yo parezco Korda. Además todo el mundo lo está haciendo también. Por cierto, aquí todo el mundo es yuma. Bueno, el que está detrás de mí definitivamente es cubano. Pero se ve que viaja mucho, porque no está para nada emocionado. De hecho, el único emocionado aquí soy yo. Allá ellos.

Veo los elementales. Así de simple. Es la tercera vez en mi vida que los veo. Se dice que los elementales son las partículas más pequeñas del universo. Aún más pequeñas que los átomos. El ojo humano los puede ver según el estado de ánimo y las condiciones atmosféricas. Los vi por primera vez en una tarde hace más de 10 años. No sé si es porque estoy cansado, alegre, o en el avión (o las tres juntas) pero ahí están, en la ventanilla, moviéndose para todas partes, como indicándome que todo saldrá bien.

Me pongo a tirar fotos de la pantallita que está frente a mí. A Ray esto le fascina. La aeromoza pasa dando audífonos. Pido uno en inglés. Son tres dólares. No, gracias. Recuerdo que traigo mi iPod así que pongo los míos.

¿Y el chino dónde está? Quiero verlo.

Empieza la comedera. Para todo el mundo menos para mí porque hay que pagar. Y con tarjeta de crédito, además. El mundo está hecho para todos menos para los cubanos. Cómo comen estos yumas. Por eso hay tanto problema de sobrepeso en el primer mundo. Pasa la aeromoza y me ofrece “a juice”. No, thanks. “It’s for free”, me dice mientras pone cara de complicidad y me guiña un ojo. Ya todo el mundo sabe que soy cubano. La miro, bajo los ojos y cedo: “Orange” (pero no en inglés, sino en francés). Ella, al oír su lengua materna se emociona y me hace otro guiño mientras me pone el jugo en la mesita del asiento vacío a mi lado. Ya somos socios.

Hay un olor a comida aquí. Comen de todo. Yo no estoy acostumbrado a ver tanta comida. Anyway, yo no tengo hambre. Creo.

Toco la pantallita y empiezo a cacharrear. ¡Adele! I’m so Rolling in the Deep. Adele y un avión que me lleva a Toronto: estoy (literalmente) en el séptimo cielo.

Eh, ¿y esa tierra allá abajo? Ay, mi madre: el yuma. ¡Qué emoción: la tierra de Washington y Carrie Bradshaw!

Un disco de country en la pantallita. I’m so listening to that! Me pongo a organizar mis cosas y a bailar en el asiento. Pongo todo en el asiento de al lado; tengo las dos mesitas bajadas y bailo. Soy oficialmente el cubano del vuelo. Me tengo que comprar una laptop, no entiendo nada de lo que he escrito hasta ahora.

El yuma es de lo más organizado, por lo menos desde arriba. Todo en su lugar. Es campo, por supuesto.

Voy al baño. La aeromoza está comiendo detrás con la otra. Son muy lindas. El chino está en primera clase. No son bobos los de Air Canada. El baño es cool, por cierto.

¡Alan Jackson en la pantallita! Ya me siento como si hubiera nacido aquí.

¿Qué estarán haciendo Ray, Hirochy e Isel? ¿Y mi tía y Malgorszata? Ay, no, no me puede dar por eso ahora: este es mi momento.

Soy el único representante de Cuba al Fórum al que voy. En realidad somos dos, pero la otra muchacha tuvo problemas con Inmigración y cambió la fecha del vuelo. Espero que vaya pronto. Por el momento la gente me tendrá a mí como representante de los cubanos. Me da orgullo, más del que pensaba que me daría. Eso está bien. Quizás debía haber comprado un pullovito de esos que grita “Cuba”. Ay, no, eran horrorosos y para nada mi estilo.

Lleno la planilla de la aduana. Nombre, país, cantidad de tabaco…bueno, no hay que ser tan honestos, supongo. Y siempre puedo decir que no entendí lo que decía en inglés.

Todo el mundo está dormido y yo escribiendo. Voy a cerrar los ojos un rato porque estoy medio dormido. Me pasé la noche escribiendo mi blog de la maldición y lavando la ropa. Mira que yo soy finalista, ni tiempo me dio para traer las cosas de la computadora que me hacen falta. ¡Qué lindas las nubes!

No dormí nada. Justo cuando estoy tocando la pantalla para seguir la fiesta aérea, la mujer del asiento de alante (el que tiene mi pantalla en el espaldar) se echa hacia atrás y me golpea la cabeza. Lástima, me caía bien. Una venezolana.

¡Hay un mapa en la pantallita! Y no hay ni que quitar la música. Pues resulta que estamos encime de Charlotte, muy cerca del estado de Nueva York. Por Dios, Nueva York.

Ahora que tengo un mapa me da por ver donde es que hemos estado. Resulta que pasamos por encima de Miami. ¡Adiós, Marisa, Betty y Yari! Si se me olvida alguien, me regaña. Oh, my God, this is happening! Estamos sobre Harrisonburg. Nunca había oído hablar de él. Ya no queda mucho de viaje. Solo media hora de un trayecto de tres horas. Se me ha ido el tiempo rapidísimo. Así son los momentos felices. Además, bloguear es entretenidísimo, tengo que admitirlo.

Me quedé trabado en el asiento cuando fui al baño. No me pasó la primera vez, pero ahora sí. De camino al baño hay alguien que no huele bien. ¡Qué barbaridad!

Me he dado una fajada con esa pila del baño. Primero no abría y después no cerraba. Espero que no haya una cámara ahí para que no vean mi subdesarrollo tan explícitamente. Le paso por el lado al chino. Está viendo una película de artes marciales. ¡Qué cliché!

La aeromoza le habla en español a la señora que me partió la cabeza hace un rato. Cómo saben cosas estas aeromozas. Hablamos las mismas lenguas, por cierto: inglés, francés y español. Veo otro avión desde aquí. ¿Eso se puede? Claro que se puede, el cielo es muy grande. Tengo un subdesarrollo que me come por una pata.

Sale una de primera clase para ir al baño. Tiene puesto un traje para el que no estoy preparado. Tan joven y vestida tan profesionalmente. Los cubanos vivimos en un universo paralelo. Uno lleno de sayitas cortas y pulloveres “Abercrombie”.

OMG! ¡Los grandes lagos! ¡Los que nos enseñaron en la primaria! ¡Qué…grandes! Lo digo en serio, cuesta creer que eso es un lago. Es el lago Erie, de hecho. Las nubes de aquí son definitivamente las más bonitas de todas. Tienen figuras realmente impresionantes. Intentaré tirarle fotos para enseñárselas.

Ya estamos por el lago Ontario. Bonito igual. Más bonito, diría yo. ¿Yo soy el único que disfruta esto? Parezco un niño. ¡Yupi!

Tierra de nuevo. Y tierra canadiense esta vez. ¡Hola, Canadá! ¡Gracias por seleccionarme primero y después por darme la visa! Si algún día me hago famoso, no lo olvidaré. Y si no me hago famoso tampoco lo olvidaré. Me encantaría que hubiese alguien al lado mío para decirle lo que pienso. Bueno, están ustedes (¿quién mejor?) ¿Hay alguien leyendo esto? Sí, claro que sí. Un beso desde el aire para todos.

OMG…se puso urbana la cosa: Toronto. ¡Qué linda Toronto! Linda, linda. ¡Estamos llegando! ¡Estoy llegando! ¡Esto está pasando! ¡Hay edificios inmensos, esto es una ciudad real! ¡La maldición se rompió! ¡Yeah, yo soy lo más grande! Estoy tan orgulloso de mí mismo en estos momentos que me cuesta pensar en otra cosa. Mi primer viaje y me lo gané yo solito. Anyway, no más de mí y más de Toronto: hay un estadio cada dos cuadras y muchos campos de golf, qué deportivos. Y casas y carreteras y autos. Bueno, claro, como en todas partes.

Nos dicen que nos pongamos los cinturones. Yo filmo un video de la llegada a Toronto pero justo cuando va a aterrizar se acaban las pilas de la cámara. ¡Qué lindas! De bobo que soy dejé todo organizadito en el asiento de al lado. En el momento de aterrizar vuelan las postales y la extranjera que está del otro lado del pasillo pone cara de “ay, pobrecito”. Wait a minute, ahora el extranjero soy yo.

Aterrizamos. Llegamos a un aeropuerto lleno de aviones inmensos. Oh, ¡eso es un Airbus! De madre, ya empecé a ver cosas que solo había visto en fotos y en Wikipedia.

Bueno, aquí estoy. Nos dijeron que esperáramos unos cinco minutos (para que los de primera clase bajen) y todos aprovechan para recoger sus equipajes de mano. Yo le doy los toques finales a este, mi primer post “en vivo”, el cual espero que le de una idea de cómo es esto de los aviones a los que nunca han viajado y les recuerde su primera vez a los que ya lo han hecho. Ahora estaré una hora en Toronto y después cogeré otro avión para mi destino final: Montreal. Pero este fue el primero, así que quise dejarlo plasmado por escrito.

Ya están saliendo del avión; me voy a coger mis cosas. Les deseo a todos que sientan alguna vez la emoción que experimento yo ahora. Ha sido un placer reportar para ustedes desde las alturas. Ya en tierra, volveré con más información sobre el primer mundo y mis experiencias en él. Besos, abrazos y afecto en general. Los quiero mucho. Bye!


10 comentarios:

Danay dijo...

ay mi niño me parecía que lo estaba viviendo contigo, definitivamente eres lo mas grande....te quiero, disfruta mucho el viaje y sigue reportando...muaaaaaaaaa. Me he reído como loca...

Betty dijo...

Creeme que eso que has narrado muy bien todos lo hemos experimentado en algun momento y te entiendo perfectamente.....Muchas Gracias por tus saludos.Estoy anciosa por seguir leyendo el resto de tu aventura...Muchos besos y mucha suerte!!!!!!!!!!!

Rafael dijo...

Buenísimo, disfruta cada momento hermanito!!

Odil dijo...

Rau estoy muy feliz por ti, y gracias por compartir ese estupendo viaje, lo disfruté mucho. un besote y sigue con las letras!!!

Anónimo dijo...

Si tuviera mucho tiempo libre en la internet cubana, te comentara mucho, mucho para que estes entre los primeros blogs del mundo...eso suena muy grande, pero espero que entiendas sin que se te suba la fama para la cabeza.
Me ha gustado mucho Up in the air, estoy sola en una salita del ICRT, pero me he reído con ganas. Mucha suerte en el Forum, estamos ansiosas Ana y yo de leer de que se trata. Hasta entonces, sin el aire frío de los aviones, viviendo una temporada londinense de intensas lluvias en el vedado....UN BESO Soy Sandrita....es un poco complicado ponerme un URL, ademas de no saber como hacerlo.

Osvaldo dijo...

Querido Raúl:
Cada día lo haces mejor! (lo de escribir, digo...)
De cualquier manera, tu alegría es contagiosa, y eso es especialmente bueno.
Espero la fiesta siga "in crescendo"!
Te quiero mucho!

pd: estás muy lindo (quise decir hot!), esa barbita de candado te sienta muy bien...y empieza a comer ya!, unas libritas de más te quedarían perfectas!

Y.E.L.E dijo...

bello

Santiago Torres Destéffanis dijo...

¡Me encantó! Me sentí en tu piel.

En mi primer viaje en avión busqué --y creo haberlo logrado con éxito-- fingir que ya era un habitué de los viajes en avión. Sin embargo, cada vez que vuelo --y por razones de trabajo lo tuve que hacer con mucha frecuencia hace apenas dos años-- siento que el bichito de los nervios revolotea en mi estómago como si fuera la primera vez.

Maria Lopez dijo...

Hoy mi día laboral lo he empleado en leer tu blog y quiero decirte que me encanta. Se lo recomendé a una de mis colegas de la ofi, y la oigo morirse de la risa con tus publicaciones. Ahora leyendo el de Up in the air llegué a la parte donde hablas de tu gata Malgorszata y me acordé de ese día en que te conocí en la calle G y los dos estábamos pasando por una situación sentimental similar, pero me diste lo mejor que se le puede dar a una persona cuando está triste: La risa. Que lindo fue conocerte Rauli, de verdad. Un beso grande. Maria Fernanda

Charlie dijo...

Sin palabras...


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